Opciones y felicidad
- Pablo Bustamante CR
- 28 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Imaginá que vas a un restaurante que no conocés. Te parás frente al mostrador a ver el menú y ves que solo hay dos opciones de comida...te extraña sobremanera esto, pero bueno, ya estás allí, mejor elegir de una vez, ¿no? ¿Cuánto tiempo creés que te tomaría elegir qué comer? Por otro lado, imaginá que vas a otro restaurante nuevo y te dan el menú y aquello parece una revista...25 páginas llenas de diferentes tipos de sopas, ensaladas, platos fuertes, bebidas - alcohólicas y no alcohólicas -, postres, promociones, etc., todo variado en un amplio rango de precios que cubre desde una salvatandas hasta a una propuesta de matrimonio. ¿Cuánto tiempo creés que te tomaría en este segundo caso elegir qué comer?

Esto se debe a la directa relación entre la cantidad de opciones y la dificultad que toma elegir una. El cerebro siempre va a buscar la mejor opción, pero claro es más fácil comparar 2 opciones entre ellas que 5. Ahora, cuando finalmente se elige una de las opciones es normal sentir la incertidumbre de "¿será que habré tomado la mejor decisión?" y las probabilidades de no sentirse 100% a gusto con la misma incrementan considerablemente.
La vida es una serie de decisiones, una tras de otra, todos los días y en todo momento, y como si eso no fuera suficiente, no son de esas situaciones en las que uno tiene que elegir entre 2 opciones únicamente, por lo que como hablamos esto empieza a complicar la cosa, y tras de todo se potencia al considerar que un camino puede llevar a otro, que lleva a otro, que lleva a otro y así sucesivamente, por lo que técnicamente en cualquier momento podemos tomar una decisión que enrumbe nuestra vida en una dirección que verdaderamente no queremos.

Por ende, ¿cómo podemos hacer para ser más felices? Tenemos que buscar disminuir la cantidad de opciones que tenemos: de esta manera no solamente nos tomará menos tiempo decidir qué hacer porque el proceso de comparación entre las alternativas será menor, sino porque también es menos probable que nos lleguemos a arrepentir de la opción que habremos tomado.
Ejemplo práctico
Christian es un tipo joven que tiene un trabajo promedio, pero pasa viendo en redes sociales que algunos de sus amigos se casan, otros andan viajando, otros están invirtiendo en la bolsa de Estados Unidos, etc., y él se siente ofuscado porque le gustaría estar haciendo más, disfrutando la vida como parece que el resto del planeta excepto él lo está haciendo.
Para empezar, Christian tiene que hacerse una pregunta tan importante como simple: "¿Qué quiero yo en mi vida?", porque solo porque muchos se están casando no quiere decir que él tenga que salir corriendo a casarse con la primera persona que se tope para que entonces "no lo deje el tren". Si lo quiere, excelente, pero si no, habrá quitado de su vida un camino que verdaderamente no es para él aunque la sociedad así parezca imponérselo (¡felicidades, Christian!). Si él decide que sí quiere viajar entonces tiene que reflexionar por qué ahorita no lo está haciendo y alejarse de lo que actualmente se lo dificulta y acercarse a aquello que propicia dicho objetivo. Al final de cuentas se vuelve en algo binario, sí o no.
Como ves este es todo un proceso de autodescubrimiento, pero si se realiza correctamente puede ayudar a Christian a lograr sus objetivos de manera más exitosa. Finalmente, parte de este viaje debería ser determinar si el tener dichas redes sociales le está causando más beneficio que perjuicio, pero ese será tema para otra entrada del blog.



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